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Introducción al grabado

Introducción al grabado

Martina Samaniego fue la primera persona a la que entrevisté en su espacio cuando empece con el proyecto de documentar talleres de artistas. Ubicado en las faldas del Ilaló. La gran ventana de su sitio permitía tener una conexión directa con el exterior. Desde el exterior se apreciaba lo hermoso de su taller. Su prensa, la luz y las plantas. La artista comparte sus conocimientos e inspira.

Era la última clase de grabado, el día de entregas. Martina me recibió junto a sus alumnos de la Universidad Católica. En un ambiente distendido. Sin mucha presentación me integré al grupo e intenté pasar desapercibido. Un rápido recorrido dentro del lugar sirvió para entender más sobre la técnica. Las diferencias. Los elementos que se usan en su proceso y los químicos para corroer las placas.

El taller forma parte de la carrera de artes y es una introducción a la técnica. Mientras esperábamos que se complete el grupo. Martina guiaba a los que aun estaban dando los últimos detalles. La prensa hecha en San Bartolo es una de las mejores, según la artista. Permite crear grabados de gran formato.

Los archivadores, elementos que se destacan en el lugar, guardaban trabajos de ésta y otras épocas.
Transmitir conocimientos posiblemente sea la mejor manera de enamorar. Enseñar es una llamado. Martina cerraba el ciclo conversando, uno a uno, hablaban sobre su experiencia. Los trabajos estaban sobre la mesa. El conocimiento aplicado. Para aprender es necesario un lugar sin jerarquías, donde se pueda responder a una pregunta con una sonrisa.

 

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Canela perdió el miedo

Canela perdió el miedo

La casa de Canela Samaniego se parece a un cubo blanco incrustado en la montaña resguardado por un bosque de eucaliptos. La construcción, emplazada en una ladera y concebida en un comienzo como cisterna fue, para su mamá, el hogar de soltera y, para Canela, lugar donde vivió de niña.

Al llegar me recibió escoltada de su perro “Che Factura”. El techo, que también funciona como parqueadero, tiene una vista panorámica hacia la ciudad. Unas gradas adornadas con hermosas plantas nos llevaron al ingreso de la casa de Canela. “Mis abuelos son argentinos, ellos emigraron en los setentas a Ecuador por la dictadura. Compraron una montaña cuando el barrio estaba poco poblado. Era un monte.

Lo primero que hicieron fue esto, era una cisterna”. La cisterna, poco tiempo después, se convirtió en el primer hogar de su madre a los 18 años, después fue el taller de su tía y luego fue alquilado por un tiempo. Ahora en el lugar viven Canela y Óscar, su pareja. Juntos rehabilitaron este espacio antes de viajar a Buenos Aires en 2013. El lugar lo comparten con Otto, un gato negro adoptado y Factura el perro que me recibió minutos antes. Mientras Otto jugaba con la correa de mi maleta, Canela preparaba un café, la luz entraba por la ventana y caía sobre las orquídeas florecidas.

Es arquitecta de profesión. Además de trabajar en la gestión para laBienal de Arquitecturaa Canela le gusta dibujar. Recientemente terminó un curso introductorio de novela gráfica en el Benjamín Carrión y actualmente está finalizando su primera residencia artística en Puerto Rico – Manabí, que trata sobre arte, comunidad, género e identidad. También se encuentra planeando una exposición en Ibarra y otra en Quito.
Su acercamiento con el dibujo fue en Buenos Aires, allí estudió en institutos y escuelas, luego se conectó con varios ilustradores y maestros quienes le enseñaron nuevas técnicas. En este proceso también se vinculó con un grupo de arquitectura popular: Habitar, que trabaja sobre la problemática del hábitat en contextos de desigualdad.
Al regresar a Ecuador forma parte del colectivo Licuadora Gestora. Y trabajó para gestar la Comuna Serigráfica. A la par y con el objetivo de superar el miedo, Canela emprende @canelasinmiedo, proyecto que tiene como motor principal “abrir el melón”. Desnudarse. Mostrar. Según la artista, a través de mucha terapia y bastante dolor, pudo superar éste proceso y actualmente se encuentra con ganas de compartir lo que hace.
“Ando como gitana con mi carpeta y mis lápices” – me decía mientras me mostraba sus ilustraciones, algunas con temática de género y otras cargadas de magia, como el hechizo que le había hecho a su hermano. Para Canela en el proceso de dibujar existe la opción de convencerse y reconocer las capacidades femeninas y sus poderes, por eso creó para él un dibujo de protección y con ello un lazo de relación íntima, única y real.

A mediano plazo existen planes de crecer. Junto a Óscar, su pareja, a quién lo conocí en su pichirilo retratado por Pedro Vásconez, construirán otra habitación con el fin de vivir en un espacio más cómodo junto a Otto y Factura, en medio del bosque y pegaditos a la montaña.

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Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Me llamo Río (@rioparkk) y soy de Cuenca- me dijo. Su trabajo esta conectado entre el performance, muralismo y ambientación de espacios. Sus mensajes sobre identidad y sexualidad están ubicados en lugares claves de la ciudad. Este viaje lo hicimos junto a KIKI (link)


Recuerdo haberme topado con la palabra Cuenca varias veces mientras organizaba mi viaje hacia España. Cuenca de España: es una ciudad en el centro-este del país ibérico protegido por una fortaleza medieval. Esta ubicado al tope de una gran roca, en la serranía, rodeada por los ríos Júcar y Huécar. Su característica principal son sus ‘casas colgadas’ estructuras ubicadas al borde de una pendiente.
¿No les suena familiar?


Fotografía obtenida en línea*
Estaba en Cuenca, Ecuador. Eran sus fiestas y Río estaba sentado bajo el mural que había hecho para el hotel Selina. Las líneas que se había dibujado en la cara acentuaban sus facciones. Su hablar se alejaba del acento local. Había vuelto de un largo viaje y su trabajo performance tocaba temas de identidad y sexualidad. Río fue el indicado para llevarnos a un recorrido por varios lugares del hotel.

Re crear

Cerca de una cava se encontraba el taller desde donde se recicló y re creó el hotel. El artista había sido parte del proceso. Junto a unos tableros que habían sido intervenidos, Río se hacía parte del lugar. Sus formas se encontraban en las habitaciones del hotel y se conectaban con algunos muros que había pintado por la ciudad.

Para acercarnos a su trabajo había que caminar.

Ese día Río era nuestro guía. Bordeamos las casas que gracias a la pendiente parecerían estar colgadas, abrazándose unas de otras al filo del río. El centro de la ciudad, aún habitado, es el lienzo perfecto para cargarlo de mensajes. El primer muro que me indicó Río era una colaboración con varios artistas y estaba lleno de formas que conectaban con las líneas que había visto antes.

Esa mañana llovía en la ciudad. El tiempo nos obligaba a detenernos bajo algún balcón, cerca de la entrada de algún negocio, para admirar los detalles de una ciudad que sigue conservando sus líneas y su ideología. A pesar del tiempo en el que va girando el mundo .

Bajo un portal, apenas a una cuadra del Parque Calderon un acordeonista había elegido el mural de Río para ubicarse y distraer a la gente que pasaba escuchando su música y leyendo los mensajes que el artista había dejado plasmado entre infinitas líneas de colores. Ellos se aman / Elles son novies. Un mural de Stefano Espinoza (@stephano_eg) complementaba el mensaje del artista. Mientras nos acercábamos a la zona más céntrica de la ciudad. El Parque Calderon, más marcas de Río. Una serie de stickers con temática queer decoraba una pared cerca de la gran puerta de la Catedral principal.

Cuenca de Ecuador: es una ciudad ubicada en el centro-sur del país sin la protección de ninguna fortaleza. Asentada entre montañas sagradas y cruzada por cuatro ríos con casas al borde de una pendiente. Con mensajes de libertad en sus paredes. La esquina donde es libre amar.

detalle de Río sobre la puerta de una casa Art Decó*

 

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El Útero, gestando cultura entre muros históricos

El Útero, gestando cultura entre muros históricos

En una ciudad en donde los espacios públicos son pocos y peligrosos, los lugares en donde se comparte alrededor del arte y la cultura tienden a volverse sitios seguros. Es el caso de El Útero, una casona que ha sido remodelada para convertirse en un referente importante de la ciudad. Después de dos años de gestión este lugar resguarda, acoge y activa, entre sus muros, un importante compendio de ideas y sinergias. La casona, arquitectura de los años 50: arcos de medio punto, perfilería de madera, hierro forjado, columnas y graderíos de madera, chimeneas talladas en piedra, techo de teja y una gran zona verde que la rodea.

 

 

Luz es antropóloga y bailarina. Pierre es escultor. Ellos, amigos y socios, estaban en búsqueda de un espacio para trabajar. Incluso sin un proyecto armado ni una idea definida emprendieron su búsqueda. Una mañana mientras Pierre paseaba a su perro se encontró con esta casona, la cual estaba abandonada. Las dimensiones del espacio y el potencial del lugar los llevaron a emprender este proyecto. “Un espacio socio-cultural que nace para albergar, unir y fortalecer una gran variedad de disciplinas culturales que se integran con el fin de crear sinergias entre artistas…”.
He visitado el lugar para escuchar conciertos, ver películas, presenciar talleres. De a poco el espacio cultural se ha posicionado como un nuevo venue de la ciudad. La recuperación de la casa les tomó varios meses. Fue un proceso en convenio con los dueños y en el cual se involucraron dos socios más. Mediante mingas y trabajo propio fueron recuperando paulatinamente la casona. En ese proceso conocieron a varias personas con las cuales han gestado proyectos que han ido moldeando la personalidad de El Útero. Para Luz es importante intervenir en espacios patrimoniales abandonados, ella cree que las personas se sienten cómodas consumiendo contemporaneidad en un espacio histórico.

 

 

 

 

Escaleras de madera dan la bienvenida al lugar. La altura del techo, la forma de las puertas, el yeso que rodea las lámparas colgantes y otros elementos me transportan al Quito de los años 50. Al costado, en uno de los dormitorios, Luz dispuso su oficina. Su sensibilidad de antropóloga, más que la experticia de gestora, le ha servido para mantener activo el lugar. “Sigo aprendiendo todo el tiempo”. Esteban Albán es el encargado de la parta administrativa y financiera. También lleva la organización y producción de los eventos del sitio. Aunque a nivel económico el proyecto sigue siendo un reto, se mantiene vivo mediante la potencia creadora de colectivos artísticos, músicos y activistas. El Útero quiere orientar su dinámica a niveles barriales y sociales, por ejemplo queremos implementar, a mediano plazo, actividades en horarios de la mañana, dirigidas a niños y a personas mayores. Es un reto potenciar actividades culturales que vayan más allá de la oferta específica del lugar, de la zona o de las actividades asociadas a la noche.
El espacio está abierto a nuevas propuestas que genere momentos de confluencia, seguros y confortables. “La idea es generar puestas que involucren escenógrafos, bailarines, músicos y otras ramas, para a través del recorrido habitar la casa. Como los fue el Psycholab y Liam, dos proyectos multidiscipilinarios que se desarrollaron en el lugar.

 

 

 

Pierre o Pepe, como le llaman sus amigos, es el encargado de la infraestructura del espacio.Sus esculturas creadas con reciclaje se han adaptado para ser parte de la ambientación de la casa. Comparte su taller con cinco personas más. Juntos crean para el lugar y potencian una dinámica de camaradería en donde comparten herramientas para desarrollar sus trabajos personales. Aunque el taller ocupa parte del patio, en pocos meses crecerá para albergar un nuevo espacio de cerámica y una readaptación de la carpintería, además abrirá sus puertas a personas que quieran aprender a construir esculturas con metal reciclado.

“Queremos crecer full más”- me decía Luz, mientras conversábamos sentados en el jardín. La casona rodeada de amplias jardineras permite que las plantas crezcan grandes y a su alrededor y creen sombra. A corto plazo, dentro de los planes del espacio cultural está abrir un restaurante vegetariano a cargo de Giovanna, otra socia del proyecto donde se podrá comer a la sombra de los árboles y bajo una pérgola.

El Útero se encuentra recibiendo propuestas continuamente.
¡Pilas!
Edición:
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La contaminación es la brea que respira la ciudad

La contaminación es la brea que respira la ciudad

Oil Therapy
Exposición individual del artista Pablo Rosero que trabaja con datos y archivos de hidrocarburos, el petróleo y la polución registrados en el entorno. Búsqueda de los síntomas de la ciudad y sus sinergias, a partir de métodos de análisis que evidencian las realidades que ponen en peligro al ecosistema y de la cual, el ser humano es partícipe, a pesar de ser consciente o no de su huella.

Varios sueros colgaban de un soporte instalado por Pablo Rosero para su obra Disección. Esta vez el órgano era la ciudad.

‘La sociedad actual logró hacernos partícipes de nuestra propia opresión bajo el sueño de libertad. Éste órgano muestra uno de los tantos fenómenos creados a partir de la relación con nuestro entorno. Una relación donde cuidamos con empeño los consumos inmediatos sin saber lo que destruimos para obtenerlos’.

Las mangueras contenían un líquido negro que irá cayendo dependiendo la hora y la densidad del tráfico que exista donde fueron tomadas las muestras. Así el órgano de a poco se cargará con los contenedores de vidrio soplado que pronto serán grandes gotas negras cubriendo el blanco órgano de yeso.


Conocí a Pablo meses antes mientras investigaba la relación de temas de contaminación y ciudad.La noche del montaje estaba acompañado de un gran equipo.
Su padre y su hermana, se encargaban de los detalles de la sala. Mientras Pablo junto a un grupo de trabajo afinaba la señal de las pantallas y el funcionamiento de su otra obra: Neo feedback.

Una plataforma que giraba al rededor de unas pantallas y, que en sus momento, a través de un dispositivo bluetooth recepta las frecuencias cerebrales de la persona.

‘La base de los patrones fueron realizados a partir de frecuencias cerebrales (alpha, beta, theta y gamma).
Se leyeron las frecuencias del artista en distintos estados de consciencia mientras observaba videos relacionados con derrames de petróleo. Con esto se obtuvo datos suficientes que permitió des fragmentar en diferentes partes un hexágono, y convertirlo en un lenguaje’.

Era casi la madrugada y Polina C. pintaba un fragmento del hexágono donde los visitantes vivirán la experiencia de una lectura de sus frecuencias cerebrales y se harán parte de una muestra participativa que llenará varios paneles del lugar.

Otras piezas también complementan las instalaciones antes mencionadas y estarán expuestas desde hoy 29 de noviembre hasta el 22 de diciembre en Mas Arte Galería.