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Los trazos del ruido por Faibol

Los trazos del ruido por Faibol

Nunca antes me había preguntado cómo se veía el sonido. Fue hasta la mañana del 12 de junio que descubrí los trazos, texturas sobre texturas, de la colección que Pedro Álvarez Estrella,Faibol, presenta en galería +Arte. Sus sonidos me transportaban a las grandes y congestionadas metrópolis. ‘Paisaje Ruidista’ es la forma en que el artista invita a experimentar la conexión de los sentidos: lo visual y lo sonoro.

Frente a la ventana de la galería, el artista cuencano instaló una mesa desde donde se desprendían sonidos a través de micrófonos de contacto que amplifican las vibraciones. El looper le permitía a Fai repetir reiteradas veces las vibraciones que producía con el rozar las baquetas. Por minutos, el espacio se llenó de ruido. A través de la ventana, el tránsito de la ciudad parecía combinar con lo colores y el ruido del artista. Con el cabello suelto, relajado, Faibol me invitaba a mirar su serie.

La sobre-estimulación
Según el artista, la serie -que estará hasta el 21 de junio- es una recopilación del trabajo que ha venido haciendo hace dos años o más. A su obra se la puede ver como capas sobre capas de sonido que van generando la relación de textura, forma y color. Desde que estuvo en la residencia del No Lugar, recolectó audios con su grabadora, esto le permitió experimentar mezclando y representando con la pintura.
“Las grandes ciudades parecen enormes manicomios en donde todos se mueven para cambiar de lugar pero no van, en el fondo, a ningún sitio”.
La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han

*Serie coronadepatas
La muestra, parte de su tesis, está basada en ‘La sociedad del Cansancio’, un ensayo del filósofo Byung-Chul Han. En una sala donde se repetían varios loops de video, Faibol me hablaba sobre los futuristas y la ‘música concreta’, una investigación de los sonidos generada en 1920 por el francés Pierre Schaeffer. La música concreta le sirivió a Faibol para crear. Descontextualizaba el sonido a través del uso de nuevas tecnologías para la época. Las máquinas con cintas eras los nuevos aparatos que permitían su creación.

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La contaminación es la brea que respira la ciudad

La contaminación es la brea que respira la ciudad

Oil Therapy
Exposición individual del artista Pablo Rosero que trabaja con datos y archivos de hidrocarburos, el petróleo y la polución registrados en el entorno. Búsqueda de los síntomas de la ciudad y sus sinergias, a partir de métodos de análisis que evidencian las realidades que ponen en peligro al ecosistema y de la cual, el ser humano es partícipe, a pesar de ser consciente o no de su huella.

Varios sueros colgaban de un soporte instalado por Pablo Rosero para su obra Disección. Esta vez el órgano era la ciudad.

‘La sociedad actual logró hacernos partícipes de nuestra propia opresión bajo el sueño de libertad. Éste órgano muestra uno de los tantos fenómenos creados a partir de la relación con nuestro entorno. Una relación donde cuidamos con empeño los consumos inmediatos sin saber lo que destruimos para obtenerlos’.

Las mangueras contenían un líquido negro que irá cayendo dependiendo la hora y la densidad del tráfico que exista donde fueron tomadas las muestras. Así el órgano de a poco se cargará con los contenedores de vidrio soplado que pronto serán grandes gotas negras cubriendo el blanco órgano de yeso.


Conocí a Pablo meses antes mientras investigaba la relación de temas de contaminación y ciudad.La noche del montaje estaba acompañado de un gran equipo.
Su padre y su hermana, se encargaban de los detalles de la sala. Mientras Pablo junto a un grupo de trabajo afinaba la señal de las pantallas y el funcionamiento de su otra obra: Neo feedback.

Una plataforma que giraba al rededor de unas pantallas y, que en sus momento, a través de un dispositivo bluetooth recepta las frecuencias cerebrales de la persona.

‘La base de los patrones fueron realizados a partir de frecuencias cerebrales (alpha, beta, theta y gamma).
Se leyeron las frecuencias del artista en distintos estados de consciencia mientras observaba videos relacionados con derrames de petróleo. Con esto se obtuvo datos suficientes que permitió des fragmentar en diferentes partes un hexágono, y convertirlo en un lenguaje’.

Era casi la madrugada y Polina C. pintaba un fragmento del hexágono donde los visitantes vivirán la experiencia de una lectura de sus frecuencias cerebrales y se harán parte de una muestra participativa que llenará varios paneles del lugar.

Otras piezas también complementan las instalaciones antes mencionadas y estarán expuestas desde hoy 29 de noviembre hasta el 22 de diciembre en Mas Arte Galería.

 

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La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

La mayor colección de oro precolombino está en Colombia

El Museo del Oro de Bogotá, con cómodos accesos, amplios pasillos y hermosas salas, es uno de los más visitados de Colombia, recibe alrededor de 1.600 asistentes diarios. El edificio, diseñado por la firma de arquitectos Esguerra, Sáenz, Suárez, Samper y ganador del primer premio en la VI Bienal Colombiana de Arquitectura de Colombia en 1970, guarda más de 30.000 piezas de oro y 20.000 piezas de cerámica de la época precolombina.

El edificio ubicado en una esquina del Parque Santander en el centro de Bogotá, con sus enormes paredes de mármol blanco de cara a la ciudad, luce sobrio. Por dentro, resguarda hermosas piezas elaboradas, tanto en oro como en tumbaga, aleación oro y cobre, de la colección de orfebrería precolombina más grande del mundo; así como también importantes piezas de cerámica, concha, hueso y madera.
El recorrido despierta los sentidos. El Poporo Quimbaya, adquirido en 1939 por el Banco de la República y con el cual se dio inicio a la preservación de este legado en Colombia, luce imponente en su urna de cristal. La pieza de uso ceremonial, elaborada cerca del año 200 aC, servía para almacenar la cal utilizada en la masticación ritual de hojas de coca en las ceremonias de los Quimbaya. El Poporo es una pieza que causa admiración por estructura, sus armónicas proporciones y su fantástica manera de elaboración.
“Su técnica, la fundición a la cera perdida con núcleo, “una tecnología especial que se utilizó para realizar piezas complejas que requirieran un manejo especial del color, hacer recipientes con interiores vacíos y para crear impresiones decorativas”
La cosmovisión de los pueblos aborígenes está plasmada en cada pieza, en cada forma, en cada calado o repujado. Jaguares, caracoles de mar y serpientes elaborados en pectorales, collares y máscaras para la otra vida son símbolos, que en su conjunto, son un lenguaje completo. Mensajes de otros tiempos que entran a nuestro consciente, o subconsciente, a través de la vista.
“El Museo del Oro es sui géneris. No se originó como gabinete de curiosidades legado por un coleccionista filántropo, ni se desarrolló después como museo arqueológico, ni como museo de historia natural, como casi todos los de su género en el mundo. Reconstruir su historia es reconstruir la historia de un gran descubrimiento. Colombia no había sido objetivo de grandes expediciones científicas internacionales como las que se organizaron a Grecia, Italia, Egipto, Asia Menor, México o Perú durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, pues en ese país suramericano no había grandes pirámides, ni construcciones ciclópeas, ni los templos fabulosos del mundo antiguo. Había oro labrado, pero el labrado no interesaba. Lo que importaba era su peso y su pureza, para ponerlos en el mercado convertidos en lingotes. Un día se puso en el mercado, no un lingote sino un jarrón de época precolombina, y se notó que era “de muy perfecta factura”. Se percibió oficialmente que muchos otros objetos precolombinos también eran de muy perfecto estado, y se decidió que trataran de comprarse para preservarlos. En efecto se les empezó a comprar, y pronto hubo una colección que se colocó en escaparates. Fue entonces cuando se produjo el gran descubrimiento. Se reveló algo que hasta entonces sólo habían advertido algunos visionarios nacionales… Se descubrió que eran cosas bellas, asombrosas e intrigantes, cosas que demostraban que la monumentalidad no es cuestión de dimensiones sino de proporciones. Se descubrió que eran grandes obras maestras en miniatura.”
Más datos sobre el museo de oro (click aquí)

 

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Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Una esquina de Cuenca con mensajes de libertad

Me llamo Río (@rioparkk) y soy de Cuenca- me dijo. Su trabajo esta conectado entre el performance, muralismo y ambientación de espacios. Sus mensajes sobre identidad y sexualidad están ubicados en lugares claves de la ciudad. Este viaje lo hicimos junto a KIKI (link)


Recuerdo haberme topado con la palabra Cuenca varias veces mientras organizaba mi viaje hacia España. Cuenca de España: es una ciudad en el centro-este del país ibérico protegido por una fortaleza medieval. Esta ubicado al tope de una gran roca, en la serranía, rodeada por los ríos Júcar y Huécar. Su característica principal son sus ‘casas colgadas’ estructuras ubicadas al borde de una pendiente.
¿No les suena familiar?


Fotografía obtenida en línea*
Estaba en Cuenca, Ecuador. Eran sus fiestas y Río estaba sentado bajo el mural que había hecho para el hotel Selina. Las líneas que se había dibujado en la cara acentuaban sus facciones. Su hablar se alejaba del acento local. Había vuelto de un largo viaje y su trabajo performance tocaba temas de identidad y sexualidad. Río fue el indicado para llevarnos a un recorrido por varios lugares del hotel.

Re crear

Cerca de una cava se encontraba el taller desde donde se recicló y re creó el hotel. El artista había sido parte del proceso. Junto a unos tableros que habían sido intervenidos, Río se hacía parte del lugar. Sus formas se encontraban en las habitaciones del hotel y se conectaban con algunos muros que había pintado por la ciudad.

Para acercarnos a su trabajo había que caminar.

Ese día Río era nuestro guía. Bordeamos las casas que gracias a la pendiente parecerían estar colgadas, abrazándose unas de otras al filo del río. El centro de la ciudad, aún habitado, es el lienzo perfecto para cargarlo de mensajes. El primer muro que me indicó Río era una colaboración con varios artistas y estaba lleno de formas que conectaban con las líneas que había visto antes.

Esa mañana llovía en la ciudad. El tiempo nos obligaba a detenernos bajo algún balcón, cerca de la entrada de algún negocio, para admirar los detalles de una ciudad que sigue conservando sus líneas y su ideología. A pesar del tiempo en el que va girando el mundo .

Bajo un portal, apenas a una cuadra del Parque Calderon un acordeonista había elegido el mural de Río para ubicarse y distraer a la gente que pasaba escuchando su música y leyendo los mensajes que el artista había dejado plasmado entre infinitas líneas de colores. Ellos se aman / Elles son novies. Un mural de Stefano Espinoza (@stephano_eg) complementaba el mensaje del artista. Mientras nos acercábamos a la zona más céntrica de la ciudad. El Parque Calderon, más marcas de Río. Una serie de stickers con temática queer decoraba una pared cerca de la gran puerta de la Catedral principal.

Cuenca de Ecuador: es una ciudad ubicada en el centro-sur del país sin la protección de ninguna fortaleza. Asentada entre montañas sagradas y cruzada por cuatro ríos con casas al borde de una pendiente. Con mensajes de libertad en sus paredes. La esquina donde es libre amar.

detalle de Río sobre la puerta de una casa Art Decó*

 

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El Útero, gestando cultura entre muros históricos

El Útero, gestando cultura entre muros históricos

En una ciudad en donde los espacios públicos son pocos y peligrosos, los lugares en donde se comparte alrededor del arte y la cultura tienden a volverse sitios seguros. Es el caso de El Útero, una casona que ha sido remodelada para convertirse en un referente importante de la ciudad. Después de dos años de gestión este lugar resguarda, acoge y activa, entre sus muros, un importante compendio de ideas y sinergias. La casona, arquitectura de los años 50: arcos de medio punto, perfilería de madera, hierro forjado, columnas y graderíos de madera, chimeneas talladas en piedra, techo de teja y una gran zona verde que la rodea.

 

 

Luz es antropóloga y bailarina. Pierre es escultor. Ellos, amigos y socios, estaban en búsqueda de un espacio para trabajar. Incluso sin un proyecto armado ni una idea definida emprendieron su búsqueda. Una mañana mientras Pierre paseaba a su perro se encontró con esta casona, la cual estaba abandonada. Las dimensiones del espacio y el potencial del lugar los llevaron a emprender este proyecto. “Un espacio socio-cultural que nace para albergar, unir y fortalecer una gran variedad de disciplinas culturales que se integran con el fin de crear sinergias entre artistas…”.
He visitado el lugar para escuchar conciertos, ver películas, presenciar talleres. De a poco el espacio cultural se ha posicionado como un nuevo venue de la ciudad. La recuperación de la casa les tomó varios meses. Fue un proceso en convenio con los dueños y en el cual se involucraron dos socios más. Mediante mingas y trabajo propio fueron recuperando paulatinamente la casona. En ese proceso conocieron a varias personas con las cuales han gestado proyectos que han ido moldeando la personalidad de El Útero. Para Luz es importante intervenir en espacios patrimoniales abandonados, ella cree que las personas se sienten cómodas consumiendo contemporaneidad en un espacio histórico.

 

 

 

 

Escaleras de madera dan la bienvenida al lugar. La altura del techo, la forma de las puertas, el yeso que rodea las lámparas colgantes y otros elementos me transportan al Quito de los años 50. Al costado, en uno de los dormitorios, Luz dispuso su oficina. Su sensibilidad de antropóloga, más que la experticia de gestora, le ha servido para mantener activo el lugar. “Sigo aprendiendo todo el tiempo”. Esteban Albán es el encargado de la parta administrativa y financiera. También lleva la organización y producción de los eventos del sitio. Aunque a nivel económico el proyecto sigue siendo un reto, se mantiene vivo mediante la potencia creadora de colectivos artísticos, músicos y activistas. El Útero quiere orientar su dinámica a niveles barriales y sociales, por ejemplo queremos implementar, a mediano plazo, actividades en horarios de la mañana, dirigidas a niños y a personas mayores. Es un reto potenciar actividades culturales que vayan más allá de la oferta específica del lugar, de la zona o de las actividades asociadas a la noche.
El espacio está abierto a nuevas propuestas que genere momentos de confluencia, seguros y confortables. “La idea es generar puestas que involucren escenógrafos, bailarines, músicos y otras ramas, para a través del recorrido habitar la casa. Como los fue el Psycholab y Liam, dos proyectos multidiscipilinarios que se desarrollaron en el lugar.

 

 

 

Pierre o Pepe, como le llaman sus amigos, es el encargado de la infraestructura del espacio.Sus esculturas creadas con reciclaje se han adaptado para ser parte de la ambientación de la casa. Comparte su taller con cinco personas más. Juntos crean para el lugar y potencian una dinámica de camaradería en donde comparten herramientas para desarrollar sus trabajos personales. Aunque el taller ocupa parte del patio, en pocos meses crecerá para albergar un nuevo espacio de cerámica y una readaptación de la carpintería, además abrirá sus puertas a personas que quieran aprender a construir esculturas con metal reciclado.

“Queremos crecer full más”- me decía Luz, mientras conversábamos sentados en el jardín. La casona rodeada de amplias jardineras permite que las plantas crezcan grandes y a su alrededor y creen sombra. A corto plazo, dentro de los planes del espacio cultural está abrir un restaurante vegetariano a cargo de Giovanna, otra socia del proyecto donde se podrá comer a la sombra de los árboles y bajo una pérgola.

El Útero se encuentra recibiendo propuestas continuamente.
¡Pilas!
Edición:
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Introducción al grabado

Introducción al grabado

Martina Samaniego fue la primera persona a la que entrevisté en su espacio cuando empece con el proyecto de documentar talleres de artistas. Ubicado en las faldas del Ilaló. La gran ventana de su sitio permitía tener una conexión directa con el exterior. Desde el exterior se apreciaba lo hermoso de su taller. Su prensa, la luz y las plantas. La artista comparte sus conocimientos e inspira.

Era la última clase de grabado, el día de entregas. Martina me recibió junto a sus alumnos de la Universidad Católica. En un ambiente distendido. Sin mucha presentación me integré al grupo e intenté pasar desapercibido. Un rápido recorrido dentro del lugar sirvió para entender más sobre la técnica. Las diferencias. Los elementos que se usan en su proceso y los químicos para corroer las placas.

El taller forma parte de la carrera de artes y es una introducción a la técnica. Mientras esperábamos que se complete el grupo. Martina guiaba a los que aun estaban dando los últimos detalles. La prensa hecha en San Bartolo es una de las mejores, según la artista. Permite crear grabados de gran formato.

Los archivadores, elementos que se destacan en el lugar, guardaban trabajos de ésta y otras épocas.
Transmitir conocimientos posiblemente sea la mejor manera de enamorar. Enseñar es una llamado. Martina cerraba el ciclo conversando, uno a uno, hablaban sobre su experiencia. Los trabajos estaban sobre la mesa. El conocimiento aplicado. Para aprender es necesario un lugar sin jerarquías, donde se pueda responder a una pregunta con una sonrisa.

 

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La mirada espejada de un universo verde

La mirada espejada de un universo verde

Por: Caro I.
Fractales no se puede explicar por medio de las teorías clásicas, fenómenos naturales, interpretados desde una visión arquitectónica, incluso matemática. Este orden, espejado, de la naturaleza, con su inmensa belleza, se deja capturar por el lente con precisión y sensibilidad. El trabajo artístico se plasma en formatos nuevos: ideas concebidas a partir de la exploración del mundo desde un lugar muy personal: viajes y vivencias que se cuentan, se entretejen y se reflejan entre ellas.

 

 

 

 

 

El valor infinito de traer hasta aquí la paz que habita en los lugares que no han sido tocados por el caos de la ciudad, con pulcritud y armonía, haciéndonos sentir que habitamos, por un momento, esos lugares, y de conmovernos con la idea de que lejos de nuestra realidad habitan miles de pequeñas cosas, que vistas de nuevos ángulos nos muestra lo que en realidad son: muy grandes. Es volver a la emoción y salir por un momento del concreto de nuestros días.
El color, la idea de que podemos sumergirnos en estas imágenes como en esas de los libros de ilusiones ópticas me recuerda a mi niñez. Asombrarse una vez más con el poder de la naturaleza: toda su magia esta ahí, en la piel de una hoja infinitamente multiplicada. De pronto ya no es sólo el reflejo infinito de todas estas imágenes, sino perderse en sus centros sutilmente absorbentes, y verse reflejado uno mismo, la propia piel infinitamente multiplicada.

 

 

 

 

 

Por: Estefania C – Lifestyle KIKI
La naturaleza estuvo aquí mucho antes que nosotros. Su sabiduría es de innumerables vidas, y su conocimiento es tan amplío como la cercanía que podríamos tener a ella si nos brindamos la posibilidad de de acercarnos. En silencio, con calma y explorar aquello que damos por sentado para darnos maneras de dialogar con ellas. Fractales es una conversación íntima que invita a sensibilizar sobre aquello que normalmente no observamos; para llevarla a espacios ilimitados. Como un recordatorio de lo que nos rodea, lo que damos por sentado… y brindarnos la oportunidad de explorar, aunque sea por instante, la belleza de sus infinitos tejidos.

 

 

 

 

 

Por: Peter Ronquillo – El Nodo Gye
Edgar crea con Factales otra dimensión, una puerta que nos permite conectarnos con la tierra y la naturaleza. Puede ser el momento más importante de nuestra existencia, para darnos cuenta de lo alejados que estamos de la naturaleza, así como saber que tenemos la oportunidad de traspasar por un nuevo portal y convertirnos en la voz de la madre tierra. El ritmo, la sensibilidad y la fragilidad son expuestos de manera muy acertada y sencilla, donde su estética arquitectónica y su propia historia se ve reflejadas en cada detalle.

 

 

 

Por: Camila M.
Una mirada desde la perfección de lo geométrico y lo sagrado.
La fragmentación y composición de cada una de las imágenes no solo invita a la contemplación sino a la indagación personal que nos permite como espectadores re interpretar el sentido de la naturaleza a través de la mirada del artista. Estas imágenes de hojas transformadas sugieren un sinfín de posibilidades a través de texturas y colores. Evocando sensaciones por medio de imágenes casi psicodélicas que demuestran lo perfecto y lo esencial de la naturaleza.

 

 

 

 

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Yo sólo se tejer

Yo sólo se tejer

La columna vertebral de una mujer estaba partida en dos. Crecía junto a las plantas y le resaltaba el rojo. Pamela Suasti aprendió a tejer a los 15 años junto a su madre y ese día tenía a su ‘Alma’ en el hombro. Un traje hecho de hilo en crochet que le cubría completamente el cuerpo y le tomó un año hacerlo. Luego de experimentar la pintura, el arte instalación y otras técnicas, descubrió en el tejido su camino para comunicar. Una continua e intensa producción ha desencadenado en Pamela una tendinitis en su brazo derecho y una distonia del escribano en su otra mano. Es un temblor en la mano cuando escribes’ –me decía.

En su dormitorio que usa para crear, cuelgan las lanas de fibras naturales. Hilo de chillo que proviene de una planta que según Pamela le otorga el nombre al Valle de los Chillos. Lanas de colores a las que Pamela diferencia con solo verlas. Se las siente entre el algodón y el acrílico. Entre oveja o alpaca. La hilada a mano o la que es teñida artesanalmente. Se debe sentir de cerca eso de girar en espiral el material para entender como los nudos se entrecruzan unos con otros. Suasti aprendió a hilar, torcelar, teñir y otros procesos en Perú. ‘Voy coleccionando las lanas solo por su color o características’- decía.

Desde 2015 en adelante Pamela ha sido llamada por el hilo rojo. Su ilustración se complementa con el bordado. Una serie de doce piezas de auto retratos en los que Pamela trabaja solamente con el hilo rojo. Sus ilustraciones brillan con los nudos sobre el papel del intenso rojo. Auto retratos de la artista y sus pasatiempos que le sirvieron de terapia, están atravesados con los nudos, al igual que las serie: ¿Qué habré hecho yo?. Siete cartas de amor inspiradas en un dolor emocional que le causó una relación pasada. Mensajes de texto que ahora están cubiertos o tachados. Palabras de dolor que Pamela debió haber leído una y mil veces mientras con paciencia las bordaba. Es como tratar de anular todas esas palabras. ‘Transcribir lo que el man me decía, si fue un poco denso’.Para la artista el rojo comunica de una mejor manera: la intimidad y la tristeza. Existen leyendas del hilo rojo que nos dicen que estamos conectados como una red gigante. ‘La vida tiene la forma de un tejido gigante, posiblemente’- me decía. De su armario sacaba con cuidado la ‘Carta de amor’. Una instalación que había tejido sus hilos a un corazón hecho de tela, que lo había puesto en el piso y había tensado los hilos con alfileres al corazón. La carta repetía la frase: ya no quiero sentir este hueco en el pecho que me desgarra el alma. Según Suasti el dolor le ha permitido conectarse con más personas que se identifican con sus procesos.

Una señora que no sabía leer ni escribir le había dicho a Pamela: ‘yo no se hacer nada, solo sé tejer’. Eso le inspiró para nunca más dejar de tejer y para llevar tatuado una madeja en la piel.

 

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Empoderarse para crear

Empoderarse para crear

Camila Morejón rompe tabúes a partir de la normalización de los cuerpos, sobre todo de los femeninos. Aprender acerca de sus bordados es aprender a mirarse y a valorarse. La artista y diseñadora de espacios utiliza la herramienta de tejido para derribar el miedo y las culpas.

 

Los hilos de colores con los que había tejido las vaginas brillaban sobre el terciopelo de la capa negra que le cubría esa mañana. Los rizos de su cabello y las flores de su vestido contrastaban junto a las plantas. Caminaba segura entre los árboles que rodean su casa en la que vive más de un año y medio. Las telas se arrastraban sobre el césped, Camila (IG), artista plástica y directora de arte de 31 años, me invitó a pasar a su lugar de creación. Había llegado a su casa para desaprender sobre los tabúes impuestos por la sociedad hacia la vagina y aprender esta nueva historia inspirada en motivar a más mujeres hacia un conocimiento de su sexualidad y un empoderamiento de sus capacidades creadoras.

“Lo primero que hago cuando doy un taller es darles esto”. Tres espejos, conectados por un hilo, eran la herramienta que les serviría a las mujeres, que asisten a sus talleres, para explorarse y conocerse a profundidad sus cuerpos y con detenimiento contemplar sus vaginas.

“Hay veces que no saben dónde se encuentra el clítoris y es un aprendizaje de conocernos desde cero, anatomía”- decía Cami. Antes de continuar mostrándome su trabajo, me invitó a tomar un café. En el jardín, unos hilos amarillos habían sido tejidos por la artista para el altar del día de su boda. En el segundo piso, sobre su taller, el área social de su casa preserva objetos especiales.

La lámpara que perteneció a su madre y padre decora una de las esquinas. Muebles de sus abuelos y regalos de matrimonio ocupan las paredes del lugar como Nuestra Señora de los Favores, de Gisella Iturralde, que -en una posición infinita- carga en un par de baldes los interminables favores para sus feligreses. Sobre una fotografía panorámica del Altar de Andrés López estaba la obra ‘Lo que le pasa a una, nos pasa a todas’.

 

 

Un conjunto de vaginas hechas en cerámica presentada en la muestra Mujeres Difíciles con luces que se activaban al momento de apoyar una pistola sobre los sensores. Su aro de matrimonio, inspirado en las formas de la arena, las conchas y el ir y venir de la marea confirmaban de su amor por el poder del mar.

 

 

En su casa tiene un altar que, compuesto por hermosas piedras, transmiten su confianza hacia la creación. “El mar es sanador”, sonreímos con esa conclusión.
Mientras tomaba sorbos de un café amargo, la artista me contaba sobre los motivos que le llevaron a dejar su trabajo de publicidad. “Me sentía como el Cotopaxi” me dijo. Haciendo referencia a su malestar cuando tuvo que tomar pastillas para calmar sus dolores de una lesión de la espalda y el hombro. Su dolor fue tal, que también lo inmortalizó en una serie de dibujos.

 

 

 

En su taller, me mostró su primer bordado. Tejer siempre ha estado en los momentos importantes de su vida. En el vestido de su boda y en todos los días que junta los hilos para crear formas. “Nunca aprendí con tutoriales, siempre probé y me di las maneras de inventarme mis propios puntos”.
Me contó que siempre trabajó con fibras y también ha probado tejer con las manos. Sin embargo, me decía que juntar el terciopelo con los bordados más los detalles de mullos, da como resultado telas decoradas para sentirse como una reina, según la artista.

“Yo veo esto y pienso en un pavo real” dijo. “Un día me levanté y dije quiero hacer ropa increíble para mujer” ahí aprendió a hacer patronaje, en adelante tiene la premisa de que todo lo que hace lo piensa como si fuera hecho para ella.

 

 

 

Sus proyectos se han ido tejiendo entre ellos. Las vulvas bordadas, por ejemplo, es un viaje de introspección personal y de entender los procesos de cada persona que le pide a la artista un bastidor con una vulva de colores. Es una conversación cercana con quienes le solicitan. La artista, junto al cliente, elige los tres colores en una especie de entrevista de manera casi visceral. Al final del proceso, la artista les pide a los dueños de la obra ponerle un nombre a su vulva y así concluye el proceso con sentido. Camila me contaba que su obra busca provocar para hablar.
“Cuando yo era chiquita, una profesora nos dijo que la masturbación era normal. Y en mi casa pensaban diferente entonces crecí con una traba mental’.

 

 

Los ‘Vulva Workshop’ de Camila son un espacio para normalizar los cuerpos, es un sitio para aprender a mirarse y a valorarse. Es un lugar de sanación en el que los círculos de mujeres y hombres comparten sus experiencias para naturalizar y derribar el miedo y las culpas. “Porque la gente muchas veces no puede decir ni siquiera la palabra vulva”. Los atrapasueños volaban con el aire de medio día. Noctura y Saltashpa, sus mascotas, nos acompañaban a ver las plantas que Cami tenía en la entrada de su taller. Paseamos un rato más por el jardín era el final del viaje. En todos los mensajes entendí lo importante de conectarse con lo que se crea.

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Sevilla y la luz

Sevilla y la luz

Llegar a un espacio es entender por donde entra la luz. Pocas veces viajo con iluminación artificial. Existe un gusto particular por las texturas orgánicas que la luz del sol crea sobre las fachadas y los colores que se forma al reflejar sobre superficies de otros colores. Esta serie es un recorrido por Sevilla. La hermosa ciudad influenciada por la cultura musulmana donde el gran dios amarillo re cubre sus paredes.
Feliz re inicio de ciclo.
¡Bienvenidos al viaje!