Welcome to Blog

ANANAY produce objetos con conciencia desde Ecuador

ANANAY produce objetos con conciencia desde Ecuador
Mujer creadora. Conocí a Paula Jácome en Casa Taller mientras exponía sus productos. Ese día, tenía entre sus manos un textil gris con blanco. Hablamos sobre telas. Poco tiempo después, me visitó en mi casa y compartimos un café. Tuve la oportunidad de mostrarle algunas telas cañaris que he venido recolectando como regalos de la montaña. Días después llegué hasta ANANAY

, un espacio de producción de objetos con conciencia, la idea nació y creció junto a su hermano Juan Ángel Jácome.

Unas escaleras incrustadas en la montaña permiten ingresar hasta el taller. El lugar, en medio del bosque, tiene una vista increíble hacia la ciudad, quien lo visita se transforma afuera de ella, sin estarlo. Paula me invitó a pasar. La luz entraba en cenital por las claraboyas del techo e iluminaba una mesa de vidrio que dejaba traspasar los rayos. El espacio lo comparte con el artista Adrián Balseca que en ese momento trabajaba en el lugar. Paula preparó un café, me presentó a los cactus más diminutos que he visto y me llevó a su taller.

Lámparas esféricas colgaban en el aire.
Paula había encontrado el lugar en condiciones de bodega. Al sitio lo ha venido organizando de acuerdo a sus necesidades. “Tenía una energía de haber estado mucho tiempo cerrado”, me comentó.
Las lámparas esféricas que cuelgan en el espacio complementan la doble altura y lo hacen luminoso por las noches. Esa mañana, Paula estaba construyendo un mueble que serviría de estructura para un tapiz que está creando. Me contaba que viene de una familia de arquitectos y siempre le gusto hacer cosas con las manos. Historiadora de profesión, dejó de ejercer porque sintió la soledad muy de cerca. Su habilidad con las manos le permitió desde pequeña construir su propia ropa.

Producir con conciencia
De un mueble sacó una de sus mochilas. Las produjo en diciembre, una serie de 15, hechas 100% con algodón, biodegradables. “Todas las telas que uso son fabricadas acá” me contaba. Paula se encarga de llevar un proceso cercano con las cosas que produce. Las telas que adquiere son de fábricas que están comprometidos con el tratamiento de aguas y tienen todos los permisos ambientales en regla. “Siempre prefiero comprar un producto que sé de dónde viene. Esa es la idea hacer productos que sean reales” dijo.

La adaptación de la indumentaria es importante. Para eso, Paula creó un producto parecido a una bufanda. Un cuello que permite estar cómodo y caliente en ciudades montañosas como Quito. “Trato de que todas mis prendas sean unisex y que todos mis productos tengan garantía de por vida”.

Actualmente, Paula está trabajando con tapices, lámparas y cojines. Sacó de una bolsa producciones pasadas de textiles teñidos. Ahora, inspirándose en lo ya producido, está creando una colección de lámparas con canastas de mimbre grueso y madera cruda para una tienda de diseño de la ciudad. Sus colecciones son series limitadas, por su materialidad. Las telas y objetos que compra a artesanos suelen acabarse y con ellas también la serie. Paula tiene productos con stock limitados que suelen agotarse en una sola feria. Fue el caso del kit de cubiertos de madera que vendió por completo.

Los textiles nos conectaron
Antes de partir, Paula me indicó sus telas de algodón teñidos por ella y producidos por un tejedor que tiene más de 80 años y vive en Imbabura. Los motivos por los que la vida te cruza con hermosas mujeres creadoras es para seguir creando. Con Paula se me ocurren muchas y grandes cosas. Una instalación móvil con telas, por ejemplo.

Aeropuerto de Quito, un portal entre montañas

Aeropuerto de Quito, un portal entre montañas
Los aeropuertos son lugares cargados de emociones. Acogen hermosos encuentros y también nostálgicas despedidas. En estos sitios, todo está preparado para que exista un continuo flujo de personas entrando y saliendo de un territorio físico. Son los portales que nos permiten conocer de cerca las realidades de los distintos mundos sobre La Tierra.

Nunca habría imaginado amanecer con el Cotopaxi despejado divisado desde la pista de un aeropuerto, viendo a los grandes pájaros metálicos moverse muy cerca de mi lente. Este año, me ha llegado el gran reto de documentar al Mariscal Sucre de Quito. El puerto en el que se llega al centro del mundo y desde donde, a diario, cientos de personas se relacionan con lo especial y más puro de Ecuador. Les comparto algunas imágenes que quedaron registradas en mi cámara para el Aeropuerto Mariscal Sucre de Quito en el 2019

Una escultura de madera medita bajo el sol de Quito

Una escultura de madera medita bajo el sol de Quito
“¿Tú eres vidente o qué?”. Fue mi pregunta después de tener frente a mí un gran óleo con al actual presidente Lenín Moreno rodeado de lobos vestidos de oveja, mientras los tentáculos de un pulpo verde, con colmillos, lo aprisionaba. Estaba en el taller (link) del artista David Santillán.Me había invitado a presenciar parte de la restauración de El Señor de Mulaló, un encargo que le hicieron.

Esa mañana, David retirba los reptintes, un proceso previo a los retoques que consiste en remover la superficie vieja y gastada. La figura había llegado sin dedo y sin pie hasta el taller, no estaba en las mejores condiciones. Su trabajo era devolverle el esplendor. Para eso, debía pasar por todos los procesos: limpieza, retiro de reptintes y, finalmente, los retoques.

Esa mañana, con una herramienta removía la superficie del Señor de Mulaló. La escultura de madera articulada tiene características de arte colonial.
Una estructura que, posiblemente, siga los parámetros de un Cristo del Descendimiento que proviene de una imagen desarrollada en el Concilio de Trento. Según Ruth González, la autora de la investigación ‘Sistemas de articulación en Cristos del Descendimiento’, los imagineros creaban estas esculturas para que puedan adaptarse a varias posiciones. La imaginería es la especialidad del arte de la escultura dedicada a la representación plástica de temas religiosos. Comúnmente realista.

“Estas imágenes articuladas poseen un carácter marcadamente funcional. Son en el descendimiento, elementos imprescindibles, ya que con sus articulaciones en hombros y en ocasiones otras partes de su anatomía, poseen la facultad de variar su posición y aparecer colgados en la cruz y también yacentes en una urna”.
Funcionalmente permite ser desclavado luego de Viernes Santo y enterrarlo en una urna, o por el contrario, sentarlo para sacarlo a las procesiones por los pueblos o las ciudades. El maniquí impacta por el realismo del color de su sangre y el brillo de sus ojos. Según David, el cráneo está compuesto en dos partes que les permite a los imagineros colocar los ojos de vidrio que le acercan aún más a la realidad.

En su cabeza, aún se podía ver la señal de la máscara donde fueron esculpidos los huecos para sus ojos. “La fe entra por los ojos” – me decía David. Para ver su brillo bajo la luz del sol, David lo cargó en hombros. De espaldas parecía estar cargando un cuerpo real. Colocó la figura en su patio, bajo el sol, y ahí estuvo por algunos segundos, inmóvil, quieta y en silencio. Su rostro de dolor se descontextualiza con el calor de la mañana, esta vez no estaba en una fría iglesia, viendo desde lo alto a los humanos arrodillarse frente a ella. Esta vez meditaba con Santillán con la luz del sol de Quito al medio día.

“La Iglesia ha pretendido siempre con sus representaciones iconográficas acercar al fiel a su doctrina. Debido a la condición iletrada de la mayoría de los fieles, esta forma de adoctrinamiento en forma de imágenes, ha sido siempre totalmente comprensible para la totalidad de la población”.
De vuelta en su taller, una figura de arte popular parecía haberse salido del cuadro de Moreno. Era el lobo vestido de oveja, que -en tres dimensiones- ésta vez con más personalidad de lobo que de oveja.

El artista, además de producir su obra personal y realizar encargos relacionados a la restauración, se dedica a la museografía. “En los montajes se mezcla tu estética con la museografía y de ha poco me he dado cuenta que vas creando tu lenguaje” – dijo.
Días atrás, caminando por el Centro Histórico, me detuve en un reconocido museo de la ciudad para preguntar sobre esculturas de arte quiteño. Imaginería o escultores relacionados con la madera. Nadie supo contestarme. Me dijeron que hace un tiempo cerraron la Escuela de Arte Quiteña que funcionaba en La Ronda y que ahora todas las esculturas son hechas de yeso. Entonces concluí que fue especial haber meditado junto a una de ellas bajo el sol de Quito.

Una pareja relata la tradición oral del Ecuador a través de la ilustración y el grabado
Alice Bossut y Marco Chamorro son una pareja de artistas que se encontraron en el camino para relatar, a través de la ilustración, las tradiciones orales, historias, fiestas y leyendas de nuestro país. En su taller trabajan en equipo. Comparten mucho tiempo juntos y ahora son padres de un bebé de 10 meses. Valoran su autonomía y por eso crean proyectos personales que les permitan descansar de su poderosa sinergia conjunta.

Alice Bossutes francesa, estudió en Bruselas y vivió 7 años en Bélgica. Un móvil hecho por Alice giraba en la mitad de taller. Hecho de papel, reflejaba la luz, este fue diseñado y creado para su hijo. En la casa de los Chamorro-Bossut, la sala y el comedor son espacios adaptados para ser taller: varias mesas de trabajo organizadas en el lugar les permite tener clasificada su producción.

Esa mañana, Marco colocaba estructuras de balsa tras los grabados para generar la sensación de estar volando sobre la pared. Las obras eran los grabados originales de las ilustraciones que apoyan al recetario del chef Esteban Tapia. Una investigación inspirada en historias alimenticias que tomó forma a través de las palabras de la escritora Liset Lantigua . ‘¡A comer! Recetario ilustrado de los pueblos del Ecuador’. Trabajo que les ha tomado gran parte del año.

Alice me ofreció una taza de café. Mientras lo preparaba me indicó el libro ‘A ritmo endiablado de la bomba’. Una edición que se destaca, además de su historia, por la calidad de su gráfica y por su armado. Me relató la historia Davilará, un bombero músico que tuvo contacto con el diablo 3 días y 3 noches y que murió en el Valle del Chota, en los noventa. “Hasta ahora sigue siendo una leyenda viva”, me dijo.
Las historias que escogen ilustrar están cargadas de mística, magia y realismo, y se vuelven un imán visual al momento de estar acompañadas con sus trazos. Las texturas de sus trabajos se logran al pasar varias tintas sobre el papel con colores no convencionales. Su particular manera de encuadernar o plegar hacen de sus historias perfectos libros objeto.

Alice también me enseñó los Al pasinos, un formato que proviene del fanzine en el que invitan a artistas visuales a crear su propia historia. ‘El gigante de la laguna’ es una historia de la comunidad de Cotacachi, también parte de su serie editorial. La historia trata sobre un gigante que vive en la laguna de Cuicocha. El editorial les permitió jugar con el formato, un desplegable en forma de acordeón, y las varias capas de intensos colores primarios.
La publicación fue ajustada al francés para ser publicada en Bélgica. Todas las publicaciones antes mencionadas vieron la luz en Comoyoko, un taller editorial creado en 2015 en el que tienen como premisa ilustrar para contar, no para adornar. Han trabajado junto a Roger Icaza, Dipacho, Gerald Espinoza, Santiago González y otros ilustradores. “Hemos crecido juntos en ésta nota”, comentó Marco.

Sus publicaciones se destacan por la calidad del acabado. De manera enfática me contaban cómo los colores funcionan al momento de fusionarlos. Hablaban técnicamente las maneras por las que habían optado para impermeabilizar el papel para impedir que los colores no se trasparentaran. Han descubierto varias formas en el camino para producir sus objetos. “Las satisfacciones llegan por otros lados” -me decían-. “Te invitan a congresos, a nuevos espacios, difundes obras, produces. Si tú no lo haces, no lo va a hacer nadie”. En el lugar, los artistas dictan talleres de grabado, xilografía y serigrafía. Técnicas que usan para transmitir sus mensajes.

Toda la producción que ordenaban en ese momento lo habían hecho en 1984 Oficial, un espacio donde trabajan con serigrafía textil, producen cerveza y gestan nuevos proyectos cercanos a las artes visuales aplicadas.
Alice me invitó a conocer el espacio compartido. Los colores y las texturas de sus grabados resaltan en la pared de 1984. Ahí, Alice compartió el proceso para realizar un grabado. Técnica que requiere de precisión, fuerza y pulcritud.

La pareja planea viajar en verano a Francia. Volarán solo con un ticket de ida. Visitarán la Feria de Literatura Infantil de Bologna. Además planean mostrar su trabajo en la Slow Galerie, de Paris. Alice me contaba sobre su admiración a la Amazonía. Lo asombroso de las texturas de los paisajes de Ecuador. Lo apasionante que ha sido retratar culturalmente a nuestro país. Junto con Marco, presentarán su próxima muestra en el Centro Cultural Benjamín Carrión: un recetario en el que cada plato está acompañado de una expresión popular, un mito, una leyenda, una copla, una décima, un juego o -a veces. una anécdota, que tiene relación con la comida, con el plato, el alimento o la persona que lo prepara. Contas las historias de nuestro país como pocos lo hacen.

Recomendación de ilustradores a seguir:

Matico Lema, teje y desteje los hilos de su historia

Matico Lema, teje y desteje los hilos de su historia
“¡Por eso haremos un libro, por eso estas imágenes!”.
Con esas palabras cierra el texto Daniela Moncada. La mente creadora de Manos de Colores. Su respeto por las labores manuales me invitó a conectar con su proyecto.
Me sorprendí por lo elegante que Matilde Lema lucía esa mañana. Una mujer que en su vida ha tejido y destejido los hilos de su historia. Ella brillaba con los colores de la mañana y su perfecta piel era besada por el sol. Caminaba al filo de la cascada con el sonido del agua, a su paso. A su edad, sus arrugas lucían hermosas. Cómo huelen las flores de su jardín. Cómo pasa el tiempo en su casa.

Daniela Fuentes Moncada
Manos de Colores: Artesanías del Ecuador
Cuentan que aquí los volcanes se enamoran y apuestan entre ellos para quedarse junto a la montaña que aman. Así, en una competencia de fuerza, sucedida en tiempos que solo conocemos por las historias, el Tayta Imbabura perdió la posibilidad de estar con la Mama Cotacahi. Hoy, cuando está frío y los dos montes se cubren de blanco, los hombres y las mujeres de la comunidad de Peguche saben que las montañas se están coqueteando, aunque sea un amor imposible.

Matilde Lema es una mujer que protege y comparte estas y otras historias de su comunidad para que nunca se pierdan. Nació en una familia de tejedores, hiladores y agricultores. Su abuelo trabajaba en el telar y su abuela bordaba. Matico, como la llaman con cariño, aprendió el oficio. También aprendió a ayudar a mujeres a dar a luz, convirtiéndose en partera y enfermera auxiliar, y a utilizar las plantas de su huerta para curar enfermedades y cocinar los más deliciosos platos.

Matico es una mujer sabia y quiere registrar su vida. Convocados con este objetivo, llegamos a la Casa Matico, un lugar que atrae por sus colores y el embriagante olor de las flores en el jardín. Allí se teje la memoria. Huarmi Maqui(Manos de Mujer, en el idioma local kichwa) es un grupo de mujeres que han encontrado en la artesanía una oportunidad para generar ingresos para ellas y sus familias. En este espacio se comparten los sabores, los colores y las texturas a través de las voces de las mujeres artesanas.
Caminamos juntos hacia la cascada, con Matico como guía. Aprovechó el paseo para contarnos del matrimonio obligado en el que vivió por muchos años. Cuando llegamos al río, nos pidió que recolectemos hojas y flores, pidiendo permiso a la planta antes de arrancarlas. Cada uno de nosotros recibió de las manos de Matico una bendición: mientras vertía agua de río sobre nuestras cabezas, relataba sus deseos para cada uno, con pausa, con amor, y también con su particular humor.

He visitado muchas veces a Matico, pero es la primera vez que la escucho cantar. Este fue su regalo: su voz que es la voz de sus ancestras, su canción que es la canción de su corazón. Al pie del río, compartiendo un cucayo, sobre un mantel blanco repartió la comida, Matico nos llena de luz, de su poder sanador, de sus historias y su legado. Ahí, sin decirlo, nos compromete a compartir, con profundo respeto, sus saberes. Por eso haremos un libro, por eso estas imágenes.

Emilio Seraquive pinta realidades contemporáneas

Emilio Seraquive pinta realidades contemporáneas
El olor a óleo fresco invadía la terraza de Emilio Seraquive. El artista que vive en Loja pinta personajes que bordean los estereotipos del sistema con trazos caricaturescos y guiños de artistas consagrados.

El poco tiempo que estuve en esa ciudad, aproveché para conocer a un par artistas que pintan en ella. Tuve pocas horas para conocerlos. Esa tarde llovía y el tráfico era similar al de una ciudad grande. Intenté caminar pero, según las indicaciones de Emilio, tenía que pasar la puerta de la ciudad.
Me dispuse a sentir como pasan los segundo en medio de un trancón de la tarde. Loja, la ciudad al extremo sur del país, tiene 180 mil habitantes, aproximadamente. En 2019 ya tiene problemas de tránsito. En el trayecto pensé en lo contradictorio que puede ser una ciudad relativamente pequeña, bendecida con varios ríos que la cruzan, en la que es poco común caminar. Esas eran las realidades contemporáneas: sea por la inseguridad, porque simplemente hay lugares que no están adecuados para el transeúnte o por preferir la comodidad del automóvil.
Llegué hasta la esquina donde había acordado con Emilio. Todas las primeras plantas de las casas y edificios del lugar estaban ocupados por farmacias, tiendas y pequeños puestos que aún comerciaban. Seraquive me invitó a pasar. Vive en una casa de varios pisos donde compartía con su familia, allí él crea.

El último piso de la casa fue adecuado por Emilio para para pintar. Varios lienzos de gran formato tensados por él habitan el lugar. La terraza cubierta permite al artista pintar lienzos de gran tamaño en un lugar más ventilado y amplio. Los cuadros que está produciendo serán parte de su nueva obra que expondrá en su ciudad.
Hablamos de muestras y me comentó acerca de su paso por Quito. El Centro Cultural Benjamín Carrión y la galería de Ileana Viteri le abrieron las puertas a su trabajo en años anteriores.
El olor a óleo fresco se mezclaba con el aire de la tarde. Emilio pintaba directamente desde el tubo al lienzo, sus trazos de no secan fácilmente. La cantidad de pintura de sus formas tardan tiempo en tomar su consistencia.

Aficionado al cine, el artista está produciendo una serie inspirada en varios personajes de películas. El Juez Doom de la película ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’ es parte de esta. El conejo de la película de ‘Donnie Darko’ fue el primer personaje que me recibió de frente y pintado sobre un lienzo de más de un metro de altura . “A este conejo lo fusioné con el actor principal, es el ángel que viene del futuro a predecir lo que sucede”.
Su nueva serie retrata a los personajes que, de alguna manera, bordean los estereotipos del sistema y se conectan con las realidades actuales. En otro lienzo estaba pintado Ángel, el personaje principal de la película ‘Ratas, Ratones y Rateros’. Esta vez caricaturizado por el pincel de Emilio. “Niño Rata” también era parte de la serie.

El inglés Francis Bacon es otro de los artistas que han influenciado su trabajo. Lo que busca es exteriorizar el estrés y la forma carroñera del ser humano por deforestar el planeta. A Velásquez y Rembrandt también tienen le ha dado guiños en sus obras: “ahí le puse un hueso de pollo” – me dijo. Luigi Stornaiolo, Marcelo Aguirre, Miguel Varea son algunos de sus referentes ecuatorianos. El artista se dedica gran parte del tiempo a pintar. “Las obras son extensiones de uno”.

El sonido de ciudad comercial entraba del exterior y, sobre su mesa, reposaban varias piezas de la obra ‘Transeúntes Solitarios’, realizada en 2015. Esta retrata el comportamiento de las personas en espacios urbanos. Emilio sacó sus libretas en las que pinta y escribe sus ideas. Caía la tarde y quedaba poca luz, aproveché para documentarlo.

Un piso más abajo, un dormitorio de la casa estaba lleno de la obra del artista. El sitio relataba el tiempo de trabajo y todas las etapas de Seraquive. El soundtrack de la película ‘Trainspotting’ sonaba de fondo. En pequeños estantes cerca de su escritorio, varias esculturas de perros eran parte de la maqueta de una instalación pasada. Emilio está incursionando en el arte instalación. Había caído la noche y era momento de irme. Antes de partir, el violeta intenso invadió mis ojos. ‘Violeta de Genciana’, el nuevo material con el que Sarquive sigue escribiendo su historia.

Ecuador, su riqueza es la vida

Ecuador, su riqueza es la vida
A una hora del aeropuerto internacional Mariscal Sucre de Quito existe un lugar donde el tiempo re cobra su tiempo. El bosque de Papallacta es el hábitat de más de 14 especies de colibríes y cientos de ‘pajareros’ que llegan de todo el mundo para visitar su bosque y las cascadas que se divisan entre el espeso verde.

Cascadas que caen donde las montañas se rompen, ranuras creadas por la naturaleza. Parecían enormes cuerpos traspasados por cantidades inexplicables de agua levitando sobre mi cabeza. Luego de llegar a Guango Lodgey disfrutar de la comida local, lo primero que hice fue pasear por el sendero hacia la cascada. En el camino el tiempo re cobraba su tiempo. Conocí a sus enormes habitantes verdes, que colgados, al borde de la montaña, se resistían unos a otros para poder co habitar. Era fácil perderse entre la bruma de los árboles y el sonido del agua.

El hotel está creado para el avistamiento de aves. Su principal atractivo son los pájaros, y sus consumidores principales: los ‘pajareros’ que viajan por el mundo documentando la mayor cantidad de aves para alcanzar una mejor documentación fotográfica. Al llegar, en una pequeña plaza del hotel, habían creado sets con fondos y bebederos con agua dulce para que los colibríes se acercaran. Todo listo para ser capturados por los enormes tele objetivos de los viajeros.

Las esculturas de madera del comedor principal iban perfecto con las cortinas bordadas de hilo. El lugar calentado con el fuego de las chimeneas, tenía varias salas para compartir y era el sitio donde los visitantes disfrutaban de la comida entre rosas naturales y muebles de hacienda. El calor subía al segundo piso. Desde la parte superior, una sala permitía divisar el bosque a cualquier hora del día. Tras los ventanales se podía ver: el cielo, las estrellas y los árboles; en un lugar relajado. Las habitaciones recubiertas de madera, con su techo redondo son particularmente acogedoras. El sonido de los pájaros, el río y la lluvia, son perfectos para escucharlos desde el calor de las cobijas.

Despertar con el sonido del bosque. Desayunar con aire puro y volver a hacer una siesta. El hotel es perfecto para descansar. Otro de los sitios importantes para visitar es el río. El Río Papallacta se encuentra a pocos metros del hotel y es perfecto para admirarlo y dejarse ir con sus aguas antes de volver a la ciudad y al ritmo sin tiempo. Guango es una palabra quichua que significa: trenza. Lugar de grandes montañas que se entrecruzan, cuyas aguas concurren para formar ríos poderosos en valles profundos cubiertos por el bosque nuboso de las laderas andinas, bajo un clima siempre cambiante y una llovizna típica. No había mejor definición para describir al hermoso viaje en el bosque de Papallacta.

Recomendaciones:
-Viajar al menos dos días para disfrutar del amanecer y el atardecer en le bosque.
– Llevar botas propias. En caso de no tener el hotel las provee.
– Los costos varían entre $48 a $117 dólares dependiendo de la estadía.

La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo

La nueva espacialidad de Urku se mostró en el mercado de Sao Paulo
Las formas abstractas del artista ecuatoriano Roberto Rivadeneira se mostraron en su ‘soloshow’ llamado Transiciones. La galería A7MA expuso el 16 de marzo la muestra compuesta por 12 piezas con técnicas que incluyó

: acrílico, escultura y serigrafía.

Una tarde recibí la llamada de Urku. El artista planeaba un viaje a Brasil y necesitaba registrar su obra. Cuadramos un día y fui hasta su casa. Era en las afueras de la ciudad donde los árboles crecen cubriendo las fachadas de las casas y los jardines adornan las estructuras. El sol explotaba y Roberto Rivadeneira, también conocido como Urku me esperaba junto a la puerta de la casa. Relajado. Me invitó a pasar al espacio donde había adecuado esos días para pintar. El lugar junto a la piscina emanaba una particular humedad. La luz atravesaba la claraboya del techo y llegaba a uno de los lienzos del artista. El espacio temporal creado por Urku tenía todo lo necesario para producir.

Algunos bocetos estaban pegados en la pared. Las formas abstractas sobrepuestas tenían un paleta con el que el artista venía trabajando de hace poco. Luego de explorar por meses con tonos violetas, plantas y un arte más figurativo. Decidió evolucionar luego de dos años tras un viaje a Atenas.

Con detenimiento despegaba del lienzo una cinta de papel que mostraba su línea prolija. ‘También me dedico a hacer aplicaciones. Pronto viajaré a Mexico a visitar un cliente’. me decía, mientras retocaba ciertas partes de la obra. Éste año su nueva serie llegó a Sao Paulo por un amigo que conoció en Berlín donde tenía su estudio. El 16 de marzo en la galería @a7magaleria de Sao Paulo se presentó su muestra: Transiciones.

Su arte se acopla a los entornos.
‘Trabaja con las formas y el color creando espacios planos en formas que se interponen unas con otras’- Gaby Moyano.

*foto registro del artista
En su trayectoria ha trabajado con muralismo. ‘Hago full trabajo digital previo y les termino a veces en digital’- decía. Sus pinturas por todo el mundo transforman los lugares. Cada vez que viaja se propone pintar en la ciudad por donde pasa. Actualmente ha probado soportes de madera logrando esculturas con sus formas y colores.

Sus boceteros mostraban sus procesos y de donde provenían algunas de sus formas.

Urku vive en Berlín y estos días estaba visitando Ecuador para saltarse el invierno de Europa. Esa mañana negociamos un precio para registrar su obra. Me comentó de lo importante para él de documentar su obra y crear su portafolio. ‘Al final es lo que me queda, una buena comunicación que muestre lo que estoy camellando. Es mucha la diferencia de tener buenas fotos. La verdad que la veo como una inversión’- decía.

Para crear un filtro en la claraboya se subió a una silla. Urku se fijaba en los detalles para que las fotos quedaran bien. Antes de irme le hice un retrato. Hablamos de Araceli Gilbert y sus líneas. Del arte, nuestra generación y la nueva percepción de la vida, y del tiempo. ‘Esta comprobado que estar full time trabajando no es lo más productivo, estar cuarenta horas sentado en una oficina no tiene sentido. La salida más fácil ahora es tener un trabajo’- decía.